Las enfermedades que deja un sismo

El ser humano a lo largo de su existencia ha tenido que adaptarse a las circunstancias que la Naturaleza le presentaba. Han usado estrategias para sobrellevar lo mejor posible la vida después de un desastre natural. El 19/IX/2017 la tierra se sacudió en las entrañas de México y a día de hoy son muchos los muertos y los desaparecidos debido a este terremoto, así como la preocupación y la alteración de la vida corriente.

Además, los efectos del sismo se dejan ver en muchos aspectos de los que lo han sobrevivido como el miedo a lo que pueda volver a ocurrir, la sensación de amenaza continua, la preocupación, la paralización, el seguir sintiendo en el cuerpo lo que se vivió. Van a ocurrir cambios y transformaciones personales que dependen de los recursos de cada uno y de las vivencias. Mucha gente tiene el recuerdo del anterior terremoto y cada persona reacciona de un modo particular.

La Descodificación Biológica Original® busca el origen emocional de un síntoma o bloqueo sufrido a causa de un evento que puede ser traumático, dramático, totalmente inesperado, y que se vive en soledad, como un choque biológico que no tiene expresión. Al quedar bloqueada esa emoción en nuestro cuerpo, ese Impacto trágico que no hemos podido gestionar busca expresarse a través del cuerpo.

La enfermedad aparece como una respuesta de nuestro organismo ante una situación de estrés emocional. La Descodificación Biológica Original® es un camino para ir al encuentro de las sensaciones corporales registradas en el instante del choque biológico y así comprender la enfermedad de acuerdo al origen de los síntomas en base a la función biológica del órgano afectado, con el fin de mejorar la salud.

El sismo del pasado 19/IX/2017, podría dar una susceptibilidad física y la aparición de algunas enfermedades o trastornos de comportamiento, entre los cuales se podrían mencionar:

Enfermedades respiratorias

Miedo, pánico, terror, horror y sensación de que puede aparecer un sismo otra vez en cualquier momento es lo más frecuente y esto puede dar lugar a insomnio, pesadillas, sueños donde la persona sobrevuela y se siente alegre y feliz pero también se puede ver que con frecuencia las personas que han sentido este miedo profundo tengan laringitis, afonía o bronquitis. ¿Por qué? Porque la manifestación del pánico y de no poder expresar el mismo se aloja en la laringe y la amenaza en el territorio en la tráquea y los bronquios por lo que las afectaciones llamadas de las vías altas con tos seca en un principio que se transforma en una tos con mucho moco cuando la persona comience a relajarse y estar más tranquila.

Otro aspecto para tener en cuenta es que si continua el miedo y la amenaza en el tiempo se dé un cuadro de asma traqueo-bronquial.

Retención de líquidos

Es frecuente que en situaciones extremas la persona retenga líquido y tenga edema generalizado o en distintas partes del cuerpo como piernas hinchadas, ojeras, abdomen inflamado.

Consternación

La turbación, extravío y sensación de confusión y de estar perdido. Cuando la persona vive un doble conflicto de sentirse perdido, solo, abandonado, con la sensación de desconocer donde se encuentra siente un miedo profundo por su existencia. Esta vivencia está en relación el riñón, en concreto con una parte que se dedica a eliminar el líquido y las toxinas sobrantes pero que al estar en conflicto activo no lo hará reteniendo por tanto el líquido y dando lugar a un edema pero también a la sensación de andar sin norte definido, caminando sin saber hacia dónde se va y con desconocimiento de todo lo que le rodea a la persona y podría pasar varios días con esta manera de estar.

Insomnio

Cuando se está en alerta o se puede dormir y este es un síntoma muy frecuente estos días. A la falta de sueño o a las variaciones del ciclo de sueño se le suma la falta de apetito y la preocupación u obsesión con ideas fijas que hace que cuando la persona se acuesta y quiere dormir se active y a pesar del cansancio no pueda relajarse lo suficiente para conciliar el sueño.

¿Qué podemos hacer?

Ante cada sensación que aparezca tratar de observar en el cuerpo como se dan esas reacciones y quedarse a la escucha de las mismas permitiendo que se transformen. En lugar de escapar e intentar alejarse de lo que ocurre en el cuerpo la invitación es a prestarle atención y permitir que las sensaciones evolucionen.

Otra gran ayuda es hablar de lo que se ha sentido y de lo que se siente en la actualidad, pero no desde lo que ha ocurrido como evento sino del sufrimiento interno, de las vivencias, de las emociones y de las sensaciones.

 

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